Trabajadores agrícolas lamentan pérdida de horas y salario

Trabajadores agrícolas lamentan pérdida de horas y salario

Araceli Aceves Cortés, fotografiada el mes pasado en Williams, lleva 10 años trabajando en granjas del condado de Colusa. Cuando se implementó gradualmente la ley de horas extras agrícolas en California, Aceves Cortés perdió aproximadamente un tercio de sus horas de trabajo. Para compensar la pérdida de ingresos, consiguió un segundo trabajo en un restaurante.
Foto/Caleb Hampton


Trabajadores agrícolas lamentan pérdida de horas y salario

 

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Por Caleb Hampton

Araceli Aceves Cortés solía sobrevivir trabajando en los campos y huertos del Valle de Sacramento.

Durante 60 horas a la semana, cuando había trabajo estacional disponible, la madre de tres podaba nogales o supervisaba campos de melones o tomates en el condado de Colusa.

Pagaba la renta. Se abastecía de carne y verduras a la semana. Por las noches, ayudaba a sus hijos con las tareas escolares.

Pero su vida cambió cuando California implementó una ley que pasó en 2016 otorgando a los trabajadores agrícolas más beneficios por horas extras. La ley pretendía aumentar los salarios. En cambio, Aceves Cortés perdió un tercio de sus horas de trabajo y aproximadamente un tercio de sus ingresos. Después de pagar sus cuentas, no le quedaban cientos de dólares para llenar un carrito de compras, así que redujo gastos, comprando artículos básicos, pocos a la vez.

“De repente, no me alcanza (para pagar) la luz,” dijo. “No alcanza para la renta”.

Durante los últimos años, muchos de los aproximadamente 800,000 trabajadores agrícolas de California han visto disminuir sus ingresos, lo que ha llevado a los legisladores estatales a tomar medidas destinadas a abordar los impactos no deseados de la ley de horas extras.

Consecuencias no deseadas

De 2019 a 2025, la ley de horas extra agrícolas de California implementó gradualmente un requisito de que los trabajadores agrícolas, como a los trabajadores de la mayoría de los sectores, se les pague tiempo y medio cuando trabajan más de ocho horas al día o 40 horas a la semana. Anteriormente, los agricultores podían emplear trabajadores hasta 10 horas al día o 60 horas a la semana sin pagar horas extras, y durante las temporadas altas muchos lo hacían.

Si bien algunos trabajadores se han beneficiado de la nueva ley, un creciente conjunto de investigaciones sugiere que ésta terminó reduciendo los ingresos generales de los trabajadores agrícolas, ya que los empleadores acortaron la semana laboral para mantener bajos sus gastos.

Una cuadrilla de trabajadores contratados trabaja en un campo de calabazas del condado de Colusa en 2023.
Una cuadrilla de trabajadores contratados trabaja en un campo de calabazas del condado de Colusa en 2023.
Foto/Caleb Hampton

En diciembre, Alexandra Hill, profesora de la Universidad de California en Berkeley que investiga la economía agrícola y el bienestar de los trabajadores agrícolas, presentó una investigación en curso que muestra que, en 2022, cuando la ley de horas extras se implementó parcialmente, los trabajadores agrícolas en California trabajaban de tres a cinco horas menos por semana que una década antes. En promedio, sus ingresos semanales habían disminuido entre 80 y 120 dólares.

“Yo esperaría que los efectos fueran mayores,” dijo Hill, quien el año pasado entrevistó a trabajadores agrícolas en todo el estado. “De manera abrumadora, la mayoría de los trabajadores con los que hemos hablado informan que sus horas están limitadas a 40.”

Los más afectados—los trabajadores agrícolas cuyas horas semanales se redujeron de 60 a 40—han perdido efectivamente más de 300 dólares por semana.

Calidad de vida

Aceves Cortés dijo que, aunque pensaba que era justo que los trabajadores agrícolas recibieran los mismos beneficios de horas extras que cualquier otra persona, ella no estaba recibiendo las horas necesarias y no tenía el lujo de pensar en si es justo o no.

“Necesitamos sobrevivir,” dijo.

El año pasado, para recuperar las horas perdidas, Aceves Cortés consiguió un segundo trabajo en una pizzería. En una fría mañana de febrero, se despertó a las 5 de la mañana y durante ocho horas ató líneas de goteo en un huerto de almendras. Cuando llegó a casa, apenas tuvo tiempo de ducharse antes de correr a la pizzería para limpiar las mesas, lavar los platos y limpiar los baños y la cocina antes de cerrar después de las 9 de la noche.

“Pues, la verdad, yo quisiera estar en mi casa más tiempo con mis hijos,” dijo.

Aceves Cortés dijo que trabajar 10 horas al día en el campo también era agotador. Pero en aquel entonces, cuando solo el trabajo agrícola le permitía pagar las cuentas, podía pasar las tardes con sus hijos.

“Ahorita, son días completos que a veces ni los veo,” dijo. “Si llego, ya están dormidos. Me voy y están dormidos.”

Hill afirmó que trabajar jornadas de 10 horas tiene sus inconvenientes, especialmente en una profesión físicamente exigente. Sin embargo, en su investigación, descubrió que los trabajadores agrícolas “expresaron una marcada preferencia por mayores ingresos a cambio de más horas.”

Kimberly Clark, directora ejecutiva de la Asociación de Contratistas de Trabajadores Agrícolas de California, dijo que cuando la ley de horas extras entró en vigor, los contratistas laborales reportaron un aumento en las solicitudes de trabajadores agrícolas que buscaban referencias para segundos trabajos.

“Ha sido un gran reto,” dijo Leticia Hermosillo, jefa de cuadrilla con 50 años de experiencia en granjas del condado de Colusa. Dijo que la reducción de horas provocó que todos los hombres de su equipo renunciaran y viajaran largas distancias en busca de más trabajo. “Todos se fueron para buscar más horas,” dijo Hermosillo.

Leticia Hermosillo, una jefa de cuadrilla de granjas en el condado de Colusa, fotografiada con el hijo de un compañero de trabajo el mes pasado en su casa en Williams.
Leticia Hermosillo, una jefa de cuadrilla de granjas en el condado de Colusa, fotografiada con el hijo de un compañero de trabajo el mes pasado en su casa en Williams.
Foto/Caleb Hampton

Wendy Rosales, otra trabajadora agrícola del condado de Colusa, dijo que ella y su pareja solían trabajar juntos en los campos. Trabajaban mucho cada verano, ahorrando para superar los períodos de menor actividad en el invierno, y les sobraba lo suficiente para unas vacaciones ocasionales.

“Era bien,” dijo Rosales, quien también tiene tres hijos. “Juntos, agarramos a los niños. Hacíamos en la casa juntos la comida, la limpieza.”

Pero cuando ambos perdieron horas, sus finanzas se vieron afectadas. Sus bolsas de las compras se hicieron más ligeras y sus salidas familiares se hicieron menos frecuentes, dijo Rosales. En enero, su pareja aceptó un trabajo de soldadura a una hora de distancia, en Yuba City.

Jack Cunningham, director ejecutivo de la Cámara de Comercio del Condado de Colusa, dijo que, mientras la cámara carecía de datos para diferenciar el gasto de los hogares de trabajadores agrícolas, pensaba que la pérdida generalizada de ingresos había afectado “muy probablemente” los ingresos de los restaurantes y comerciantes en el condado rural.

Presión del mercado

Los agricultores dijeron que les gustaría ofrecer horas extras a sus trabajadores, pero pagar grandes cantidades eliminaría su rentabilidad.

Mark Hall, que cultiva uvas de mesa en el condado de Kern, dijo que paga algunas horas extras a sus dos empleados permanentes. Pero dijo que no puede costearlo para los 150 trabajadores contratados que podan las viñas, desaijan los racimos de uvas y cosechan la fruta.

“Simplemente no hay dinero para hacer eso,” dijo Hall.

Debido a que los agricultores venden productos perecederos en un mercado global, generalmente carecen del poder de negociación para trasladar los aumentos de los costos de producción a sus compradores, según Bryan Little, director sénior de defensa de políticas de California Farm Bureau y director de operaciones de la afiliada Farm Employers Labor Service.

Dado que la mano de obra es un gasto importante, “los empleadores naturalmente buscarán formas de controlar ese costo,” dijo Little.

Durante las últimas dos décadas, el aumento de los costos laborales ha obligado a muchos agricultores de California a cambiar los cultivos que cultivan o a cerrar por completo, ya que la producción de algunas frutas y verduras se traslada cada vez más a lugares donde la mano de obra es más barata.

Legislación

Para abordar los efectos de la ley de horas extras, los legisladores han propuesto utilizar fondos públicos para pagar las horas extras de los trabajadores agrícolas. El Proyecto de Ley Legislativo 921, escrito por la senadora estatal Shannon Grove, republicana de Bakersfield, y la senadora estatal Melissa Hurtado, demócrata de Sanger, crearía un crédito fiscal para compensar el costo que los agricultores deben pagar por las primas de horas extras.

Hill, investigadora de UC Berkeley, estimó que el crédito fiscal podría costarle a California entre 336 y 679 millones de dólares al año. Agrego que todo el dinero se destinaría a los salarios de los empleados. De usarse, podría representar un aumento de hasta el 75% en los ingresos de los trabajadores agrícolas y enviar cientos de millones de dólares a algunos de los residentes con menores ingresos de California.

“Sería enormemente beneficioso para los trabajadores agrícolas que quieren esas horas extras y ganar más dinero,” dijo Hill.

Jack Cunningham, director ejecutivo de la Cámara de Comercio del Condado de Colusa, pensaba que la pérdida de ingresos de los trabajadores agrícolas ha afectado los ingresos de los negocios rurales.
Jack Cunningham, director ejecutivo de la Cámara de Comercio del Condado de Colusa, dice que piensa que la pérdida de ingresos de los trabajadores agrícolas ha afectado los ingresos de los negocios rurales.
Foto/Caleb Hampton

Aun así, Little advirtió que el crédito fiscal propuesto podría enfrentar una batalla cuesta arriba. Además de las limitaciones del presupuesto estatal, se enfrenta a la oposición de los sindicatos y, hasta el momento, solo ha obtenido el apoyo público de una demócrata elegida.

Llamar la atención sobre los impactos negativos de la ley de horas extras en los trabajadores agrícolas “no es algo popular como demócrata,” dijo Hurtado. Pero dijo que se sintió obligada a actuar después de escuchar a los trabajadores agrícolas de su distrito.

“Algunas personas se me han acercado y me han dicho que esto las está matando,” dijo. “Es un gran problema.”

El mes pasado, con el aumento del trabajo en las granjas del Valle de Sacramento, Aceves Cortés dijo que sus días con turnos tanto en los campos como en el restaurante eran cada vez más frecuentes.

“Es difícil, pero tengo que aprovechar estos días,” dijo. “Mañana, será la misma rutina que ayer.”

Algunas citas de esta crónica fueron traducidas del inglés.

Caleb Hampton es editor de Ag Alert. Puede contactarlo en champton@cfbf.com. Manola Secaira, redactora de Ag Alert, colaboró con este reportaje.

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Reprint with credit to California Farm Bureau. For image use, email agalert@cfbf.com